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CEEPAC: simulación y embuste.

  • Martín Faz Mora
  • 17 may 2011
  • 4 Min. de lectura

La resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) que ordena revocar la decisión del Congreso local respecto de la elección de consejeros del Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (CEEPAC), así como la designación de su Presidente, viene a confirmar lo que desde hace tiempo es conocido: que los procesos de conformación de los organismos públicos “autónomos” son una simulación.

Mediante tales procesos amañados y simulados es que tales organismos como la Comisión Estatal de Derechos Humanos, la Comisión Estatal de Garantía de Acceso a la Información Pública, la Auditoría Superior del Estado y el CEEPAC han sido pervertidos, quedando subordinados a los intereses partidistas antes que al apego al interés público que un organismo autónomo debiera representar.

Los organismos autónomos, en principio, surgen como instancias que contribuyen a extender la tradicional estructura tripartita de la división de poderes, ampliando la estructura de pesos y contrapesos y la rendición de cuentas. Así ayudan a la consolidación de la democracia.

Pero para ello, tales organismos deben reunir ciertas características, la principal: estar integrados por ciudadanos independientes y competentes que aseguren su autonomía.

La autonomía e independencia de los organismos electorales es el atributo que sostiene de manera más evidente su legitimidad y credibilidad, y de ahí, su eficacia. Hasta aquí la teoría.

El punto es que todo lo anterior es imposible, si el procedimiento de conformación de los mismos es, como lo demuestra la resolución del TEPJF, una burda simulación. No es que no se supiera, pero la resolución nos permite conocer sus entrañas.

Así, el TEPJF señala que: del análisis y estudio integral de las constancias…no obra ninguna (…) que acredite que (el Congreso local) efectivamente haya evaluado las currículas, los ensayos y las entrevistas realizadas a los aspirantes, lo cual, acorde con la su propia convocatoria constituía un criterio indispensable para la conformación de la lista correspondiente…el representante (del Congreso) afirma que le es imposible dar cumplimiento al requerimiento ordenado, en virtud de que no cuenta con el expediente de cada uno de los participantes y tampoco la documentación en la que conste la evaluación que se realizó de los currículos, los ensayos y los resultados de las entrevistas. Lo anterior, a pesar de que en la propia convocatoria se determinó, como reglas para el mecanismo de selección de aspirantes, la integración de dicho expediente y la evaluación de los elementos referidos a efecto de determinar los mejores perfiles. De hecho, la respuesta dada por (el Congreso) resulta incongruente, toda vez que, por una parte, tanto en el dictamen de dieciséis de diciembre de dos mil once como en el informe circunstanciado, se menciona que se revisaron todos los expedientes, y de manera dogmática pretenden justificar que se valoraron los currículos, ensayos y entrevistas para integrar la lista de candidatos que serían propuestos al congreso estatal; mientras que en el desahogo del requerimiento referido…manifiesta que no cuenta con dichos expedientes, ya que a su criterio, no tenía obligación de tenerlos, y que su designación fue discrecional. Derivado de lo anterior, se hace evidente que (el Congreso) dejó de valorar los elementos con los que contaba, esto es, el currículo, ensayo, y la entrevista, de la que incluso pudo haber desprendido la formación académica y experiencia electoral, valoración con base en la cual debió integrarse la lista de propuestas sometida a la consideración del Pleno del Congreso de San Luis Potosí, pues sólo a partir de esta estimación es como se hubiera acreditado que las personas propuestas cumplían el mejor perfil para ocupar los cargos propuestos. ¡Más claro, ni el agua!

La resolución del TEPJF evidencia las reales condiciones del procedimiento seguido, que en lenguaje llano y común son: discrecionalidad, simulación y embuste.

La inexistencia de un procedimiento genuino y auténtico en la reciente conformación del CEEPAC cancela las características de independencia y autonomía que debieran caracterizarle, y pone en evidencia el reparto de cuotas, la discrecionalidad y la arbitrariedad de los actores políticos para su conformación, lo que significa un grave retroceso democrático que la resolución del TEPJF pudiera ayudar a revertir. Sin embargo no parece que haya disposición en el Congreso local para ello.

Ya desde enero, cuando algunos de los participantes de la convocatoria interpusieron el recurso contra la resolución del Congreso, el diputado Oscar Bautista desafiaba a los Tribunales electorales afirmando que: Si el tribunal ordena nuevo proceso, se elegirían a los mismos. (Periódico Pulso edición del 21 de enero de 2011).

Hace unos días, uno de los principales impulsores de la demanda, Oskar Kalixto Sánchez, advirtió que el Congreso se encuentra a punto de realizar una artimaña legal para volver a designar a los mismos consejeros ciudadanos, cuyo nombramiento fue invalidado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. (Periódico Pulso, edición del 14 de mayo). Hay suficientes elementos para suponerlo. La propia radiografía que muestra la resolución del TEPJF lo avala.

Ya inmediatamente al término del proceso, la prensa local dio cuenta de ello: “CUCHAREO” PARA EL CEEPAC…las calificaciones de los aspirantes se mantuvieron bajo reserva, pero tuvieron forma de enterarse que a uno de los consejeros propietarios le “cucharearon” las calificaciones para que “subiera” un poco y no se vieran miserables sus 17 puntos de 35 que como máximo anotaba la suma de la Comisión Especial. Y también se dieron cuenta que elementos calificados alto en la ronda interna, fueron descartados sin ninguna explicación para hacer lugar a unos “más atrasaditos”. O sea, “cuchareo” en toda la extensión de la palabra para hacer cuadrar a los candidatos perfilados de Óscar Bautista. (Columna “De todos”, periódico Pulso, edición del 28 de diciembre del 2010). ¿Qué asegura que no volverán a “cucharear” el asunto, configurando la misma lista con supuestas evaluaciones hechas a modo y a la medida para justificarla?

De persistir en un procedimiento como el seguido, el Congreso local seguirá acumulando desprestigio, pero lo más grave será que habrá deslegitimado al órgano de control de los procesos electorales y, con ello, a las próximas elecciones.

Se sabe que algunos diputados y diputadas no quedaron conformes con el procedimiento seguido por las cúpulas del Congreso local, algunos hasta lo manifestaron públicamente, otros lo hicieron en privado. Es el momento en que, con la fuerza de la resolución del TEPJF, dignifiquen su labor en el Congreso.

(Artículo publicado en La Jornada San Luis)


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